Vivir en Gales
Es imposible hablar sobre la vida y la cultura de Gales sin mencionar dos cosas: nuestros dos idiomas, el galés y el inglés. Nos encanta hablar en cualquiera de estos idiomas y el bilingüismo es uno de los aspectos más distintivos de Gales. Aunque todo el mundo habla inglés, el galés es hablado actualmente por más del 20% de la población, e incluso de escucha con mas regularidad entre la gente más joven. Se trata de uno de los idiomas vivos más antiguos de Europa y sus orígenes se remontan casi hasta 2.500 años atrás, a los idiomas celtas hablados de forma general en Europa durante la Edad de Hierro. Gran parte de nuestro patrimonio cultural exclusivo es consecuencia directa del idioma galés, el cual constituye una gran fuente de orgullo tanto para aquellos que lo hablan como para los que no.
El tener ambos idiomas, el galés y el inglés, como medios de expresión ha enriquecido nuestra cultura. Las tradiciones de contar historias y de las canciones están inmersas en nuestro carácter y los tradicionales Eisteddfodau (festivales competitivos de poesía, prosa, música y baile) son totalmente originales de Galés. Nuestro National Eisteddfod (celebrado en un lugar diferente que se alterna cada año entre el Norte y el Sur de Gales) es el mayor festival cultural itinerante de Europa y ha contribuido al fomento y mantenimiento de nuestras tradiciones culturales.
Debido a este amor por el idioma, nos hemos forjado una reputación de nación artística, musical y literaria. No es una coincidencia que de aquí hayan salido tantos cantantes, poetas, escritores y actores aclamados, nombres famosos como Bryn Terfel, Dylan Thomas, Roald Dahl, Sir Antony Hopkins y Catherine Zeta Jones, por nombrar sólo unos cuantos. Es posible que haya algo en nuestra agua, pero es más probable que nuestro carácter nacional valore y alimente la excelencia. Las artes pueden considerarse como una de nuestras principales formas de expresar nuestra identidad nacional.
Otra expresión de nuestra identidad son los deportes. El deporte puede ser uno de los aspectos por los que más se nos conoce fuera del país, sobre todo, en el caso de los deportes en equipo como el fútbol y el rugby. Las inspiradoras camisetas rojas de nuestros equipos nacionales (entre los equipos deportivos internacionales más antiguos del mundo) son el centro de atención de la nación cuando salen al campo del Millennium Stadium de Cardiff.
Aunque no sólo nos gustan los deportes en equipo. Wimbledon no sería lo mismo sin Gales, ya que el tenis en pista de hierba evolucionó a partir de un juego inventado en norte de Gales por parte del Mayor Walter Wingfield en el año 1874. Cuando venga a Gales, tráigase también un juego de palos de golf, ya que poseemos 189 campos para practicar ese deporte. Siempre existe la oportunidad de jugar uno o dos partidos de golf como es debido. Tendría dificultades para encontrar la variedad de campos que tenemos aquí en cualquier otro país de tamaño similar al nuestro. La joya de la corona del golf es el famoso complejo de Celtic Manor, próximo a Newport, que albergará la Ryder Cup de 2010.
Tal como cabe esperar de un país que aglutina tal variedad de paisajes y de costa, las actividades como el senderismo, el parapente, los paseos en bicicleta de montaña y los deportes acuáticos como el surf y la vela son también muy populares. Si le gustan las contiendas de carácter excéntrico, diríjase a Llanwrtyd Wells para participar en el campeonato mundial anual denominado Bog-snorkelling Championships (buceo en cienaga).
No obstante, si no le gustan los deportes o las actividades al aire libre, no se desanime. Nos divierten igualmente otros pasatiempos más pausados, como ir al teatro o a un concierto (o una actuación), salir para disfrutar de una buena comida o simplemente bajar al pub con algunos amigos. Por ese motivo, encontrará lugares fantásticos para comer y beber en todo el país.
Pero, ¿cómo son los galeses como personas? Nos han descrito como apasionados, afables, hospitalarios, con sentido del humor (y un profundo sentido de la historia y la comunidad). El carácter reservado no es una característica que se asocie a nosotros y nuestros reservados vecinos del otro lado de la frontera, los ingleses, tal vez nos encuentran en ocasiones demasiado emotivos. Como mínimo, somos una nación amable, igualitaria y entusiasta, sin miedo a cuestionar el estatus quo.




